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MILÁN-SAN REMO

A pesar de no encontrarse inicialmente en los planes de Alejandro Valverde para esta temporada, el campeón del mundo regresará este fin de semana a la competición en Milán-San Remo, el primer Monumento de la campaña ciclista. Un test de altura, tanto por recorrido como por rivales, al que el ciclista de Movistar Team no acudía desde 2016 (15º puesto).

Una de las carreras más largas del año, con 291 kilómetros, que apenas ha variado su recorrido en las últimas ediciones y que casi siempre se resuelve en la definitiva ascensión al Poggio de San Remo. Desde su cima, rápida bajada hasta Vía Roma, en donde los valientes desafían cada año una resolución al sprint que de vez en cuando rompen duros ataques en esos kilómetros finales. El último, Vincenzo Nibali el pasado año.

Valverde formará parte de un Movistar Team en el que también se encuentra Mikel Landa, de vuelta a la competición tras su caída en la jornada inicial de la Challenge de Mallorca. A la conclusión de la Classicisima, el murciano viajará a Cataluña para participar en la Volta, prueba que arranca el lunes y que ha ganado los dos últimos cursos.